|
Muy queridos hermanos y hermanas de fe, En este tiempo de Novena de la Inmaculada, vamos aprovechar y orar, unidos para que Ella nos inspire en su Santidad que se realiza en la peregrinación de la fe, en la fidelidad constante a los consejos del amor y del servicio. Ella es signo de esperanza. Pidamos para ser luz de esperanza para el mundo, para que seamos referencia de la comunión de los hombres con Dios, para que logremos seguir el camino del crecimiento espiritual, personal, como Molavim, unidos a la Familia Vicenta María.
El día 08 de Diciembre, en comunión, vamos parar, reflexionar acerca de la propuesta de Dios a María y en la respuesta que María le da, de pronto. Su “Sí” resuena fuerte y sin dudas, con mucha generosidad. Disponible a Dios, María une la libertad con la voluntad: “He aquí la sierva del Señor. Hágase en mí según su palabra” (cf. Lc 1,37). Esa entrega del corazón a Dios tiene un nombre muy sencillo: fe. Significa arriesgarse y lanzarse en las manos del Señor con confianza. En la visita a Isabel, esta le dijo: Bienaventurada aquella que creyó, pues lo que se le ha sido dicho de parte del Señor se cumplirá (Lc 1,45). Vamos todos, Molavim y RMI, guardar en el corazón, con fe, la Palabra de Dios y llevarla a cabo, produciendo muchos frutos con un compromiso radical y total a Dios y a su proyecto, como miembros del Molavim, siempre bajo la protección de la Inmaculada Concepción. En ese día, solo podemos concluir cantando con María y para Ella: Magníficat Proclama mi alma la grandeza del Señor se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador. Porque ha mirado la pequeñez de su sierva, Desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones Porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí; Su nombre es Santo Y su misericordia llega a todos los fieles De generación en generación Él hace proezas con su brazo, Dispersa a los soberbios de corazón, Derriba del trono a los poderosos Y enaltece a los humildes A los hambrientos los colma de bienes Y a los ricos los despide vacíos Auxilia a su pueblo, Acordándose de la misericordia - Como lo había prometido a nuestros padres – En favor de Abraham y su descendencia por siempre. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio ahora y siempre. Amén. Con cariño, Ana Lúcia |